LA FÓRMULA 1 EN ROSA
MANDATOS DE LA PUBLICIDAD
Librea muy diferente de Force India

renco press. México. 29 de marzo de 2017. Ángelo della Corsa. Sólo ella misma sabe de sus caminos inescrutables. La habilidad publicitaria, no nada más es técnica o artística, mucho tiene que ver la alquimia, la artesanía y hasta, en ciertos de sus aciertos, el Feeling.  

La Cocacola era un jarabe medicinal al que un creativo le gustó cuando le habían añadido agua carbonatada y ¡bingo! El huevo estaba puesto, sólo faltaba cacaraquearlo.

La Fórmula 1 es el aparador o la vitrina más señalada para hacer de un producto, un potosí. John Player Special no era nada, y a poco de respaldar con su dinero a aquel Lotus negro legendario: no se cansó de crear fama y de echarse a dormir con un sueño plácido que dura hasta ahora.

Hasta el inicio de la década de los setenta del siglo previo, Colin Chapman casi siempre obedecía con el diseño de sus carros al color verde con una franja amarilla que llegaba hasta la punta.

Tal vez, la primera aparición de ese coche de carreras legendario ya con la librea negra y letras doradas, fue el manejado por Emerson Fittipaldi quien también lo había hecho en uno en el cual predominaba el rojo, pero que anunciaba a Gold Leaf, era por 1971.

Ronnie Peterson condujo otro Lotus que recordaba al sponsorizado por JPS aludiendo a la marca de cámaras fotográficas Olympus y no duró tantos años en la pasarela. 

En 1976 le toca manejarlo a Mario Andretti y dos años más tarde se consagra campeón mundial por única vez impulsado por planta motora de Ford-Cosworth. El milagro ya estaba hecho, un cigarrillo que no había sido tan imporante, hora se codeaba en el mercado con los de las grandes marcas como Lucky, Camel o Marlboro.

Los éxitos de Lotus y el humo negro siguieron aunque ya nunca volvió a repetir como escudería monarca, Chapman muere en 1982, pero hacía varias temporadas que su varita mágica ya no imponía la santa voluntad como lo había podido hacer desde 1963.

Esos coches maravillosos también los tripularon: Carlos Alberto Reutemann, Elio de Angelis, Nigel Mansell, Ayrton Senna y hasta Satoru Nakajima. Para 1987 ya había mudado de piel el fntástico auto negro, para pasar al servicio de Camel. La historia no fue la misma; las páginas antes escritas devoraban el porvenir, el embrujo había terminado.

En el siglo XXI el automovilismo supremo no se cansa de dar muestras muy positivas de la influencia que tiene en los consumidores. Aparte de los bancos o de las bebidas energéticas que promueve; acaso con el tema de los licores como ha sido el del tequila Cuervo, el güisqui Johnny Walker o del amargoso Martini: se presenta este año con un atervimiento radical. Anunciar filtros y otros artículos para hacer bebestible el agua que proviene de los grifos. Apuesta muy excéntrica pero que promete que va a ganar.

Quede de lado si el color de rosa alude a la femeneidad o al refinamiento de los hombres muy delicados. Dar por terminados los estigmas absurdss es una de las virtudes de nuestro tiempo. No se puede seguir viendo por siempre en el azul pálido al símbolo de los varoncitos y en el rosado al de las nenas. Es obsoleto. Se trata de dos matices más.

Hace ya varios años el agua Evian utilizó el color pálido proveniente de los rojos, para vestir sus eqtiquetas. El “racional” hablaba de una mención muy fina a esas ciertas horas en las cuales las montañas y los cielos alpinos cogen ese colorido. La pureza extrema en un momento supremo.

En México siguió por una ruta parecida el agua embotellada de Bonafont. No es de extrañar, de ninguna manera, que la compañía austriaca BWT (Best Water Technology) se haya inclinado por esa tonalidad “pastel”.

Si las bebidas como Monster, o Rauch  han logrado su objetivo ¿por qué no lo ha de alcanzar el patrocinador recién llegado a La Carpa?

La armonía, la belleza, o el acierto estético son secundarios: ya que la distinción tan clara de los coches de Force India y su mensaje: es lo fundamental.

Está muy bien pensado.   

LA SECUENCIA DE LOTUS A TRAVÉS DE ALGUNO DE SUS AÑOS:

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